Por si no te apetece leer 😉
“El pienso es un alimento procesado, y por lo tanto, malo para nuestros loritos”.
“Las semillas son buenas porque son naturales”.
Estas dos frases no las digo yo, son comentarios que me han llegado más de una vez. Así que hoy vamos a aclarar si son verdad estas afirmaciones.
No es raro fijarnos en cómo viven en la naturaleza para intentar darles los mejores cuidados en casa. Pero a veces, eso se convierte en un arma de doble filo, porque hay diferencias y matices que no siempre se tienen en cuenta, y son importantes. Un ejemplo muy claro lo vemos en el tema del que hablaremos hoy: su alimentación.
Es evidente que en su hábitat natural no tienen pienso (o pellets, como les llaman en inglés). En el caso de los agapornis, por ejemplo, son granívoros, así que se alimentan principalmente de semillas. Y de ahí lo de que son “más naturales”, y por lo tanto “mejor opción”.
Pero en realidad, las semillas que encontrarían en su ecosistema, nada tienen que ver con las semillas disponibles en el mercado, las que nos venden en las tiendas. Aunque por la forma puedan parecer lo mismo (todo son semillas), nutricionalmente hablando pueden llegar a ser muy diferentes. En el fondo, son alimentos distintos.
Te pongo un ejemplo más claro, y es que pasa lo mismo con los vegetales: No se encontrarían manzanas o pimientos paseando por su hábitat.
Los recursos de los que podemos disponer en casa, dependen enteramente de la agricultura masiva, cultivos a gran escala, en los que lógicamente se prioriza la producción y los beneficios económicos. Con esto no quiero decir que lo que tenemos sea malo, sino que si nos ponemos estrictos pensando que “solo deben comer lo natural porque es lo que hay en su hábitat”, en realidad, no podrían comer.. nada de lo que tenemos. Estos son los matices importantes a los que me refería antes.
Otro punto clave a valorar: los requerimientos energéticos.
El desgaste físico que tienen los loritos en vida salvaje, está muy lejos del que experimentan en casa. Para encontrar la comida, mismamente. En la naturaleza pasarían horas volando, explorando y, por supuesto, forrajeando, hasta conseguir unas pocas semillas que les dieran la energía suficiente para seguir haciendo todo eso y más. Se estima que dedican el 80% de las horas de sol a la alimentación. En casa, en cambio, con acercarse al comedero, o a la bandeja de forrajeo, tienen la gran mayoría del trabajo hecho, con un gasto energético mínimo.
¿Y esto por qué es relevante? Porque darles lo mismo que comen en su hábitat (si es que pudiéramos, que ya acabamos de ver que en realidad está complicado; pero imagina que podemos), pues tampoco sería lo ideal, porque no están en las mismas condiciones, así que no queman las mismas calorías, por ejemplo, las necesidades energéticas son distintas.
Por si eso fuera poco, hay una tercera cosa a valorar: la complejidad de una alimentación completa.
Las semillas por sí solas son carentes de algunos nutrientes (como vitaminas y minerales), algo que en la naturaleza compensarían picoteando elementos de lo más variopintos (desde brotes de plantas, hasta paredes de barro, pasando por cáscaras de huevos e incluso algún que otro bichito escondido). Piensa en el ecosistema tan rico y complejo que allí los rodea. Hay un sinfín de cosas que quedan fuera de nuestro alcance y que no podemos reproducir con exactitud. E insisto, aparte de ser prácticamente imposible, no es necesario.
Un ejemplo relacionado, aunque al margen del tema: ¿Crees que los agapornis en Madagascar tendrían pino y olivera para jugar? Desde luego, no son los árboles que allí encuentran, pero nos sirven y les aportan en positivo, aunque no sean exactamente lo mismo, porque hacen la función que buscamos.
El pienso es un alimento procesado, eso es indiscutible. Y que haya un proceso de fabricación, no es algo negativo; al contrario, resulta una gran ventaja. Significa que se puede formular a la perfección, considerando todos los matices relevantes, para que sea un alimento equilibrado y completo.
Los piensos de la marca Psittacus (que es la que yo siempre recomiendo), tienen en cuenta cuál es la dieta de origen del ave (qué ha comido a lo largo de su evolución como especie), así como la media de los requerimientos energéticos que pueden tener en casa. Y por eso considero que es una excelente opción para su alimentación diaria.
Nota: hago hincapié mencionando la marca Psittacus, porque no todos los piensos se formulan de esta forma; tenlo en cuenta.
No caigamos en la falacia de pensar que todo lo fabricado es malo, y que todo lo que nace de la tierra es ideal. A veces, lo importante no es el elemento en sí, sino que haga la función correcta; en el caso de la alimentación, que tenga los nutrientes adecuados.
Con todo esto no pretendo que tu lorito nunca más coma semillas, desde luego tienen sus puntos positivos (como la satisfacción que les supone pelarlas, y lo palatables que les resultan; todos sabemos que les encantan). Pero como dieta base, para su día a día, es preferible elegir aquello que vaya a cubrir sus necesidades nutricionales correctamente. Y para eso está el pienso.
Recuerda que en vídeos anteriores hablamos sobre qué pienso elegir según la especie de tu lorito, y de cómo lograr que lo coman. Porque lo sé, cuando llevan toda la vida comiendo semillas, cuesta hacer el cambio, pero no es imposible.
















